Fichas de plantas (no cactus)
               


4.1.09

Camellia japonica

Nombre común: Camelia

Este arbusto posee una de las flores más hermosas y apreciadas de la naturaleza.

El género de la Camelia está formada por una multitud de especies así como de híbridos, que pueden llegar a formarse como un arbolito muy ramificado y alcanzar un tamaño de 15 m de altura.

Procedentes de China, Japón e India son ideales para un jardín frondoso donde estén protegidas del fuerte sol. La forma de estas plantas es muy variable, desde compacta y recta, hasta abierta y esparcida.

Este pequeño árbol de crecimiento lento es muy exigente en sus necesidades, por lo que requiere de unos cuidados bastante especiales para sobrevivir.

Es imprescindible que las condiciones del terreno sean las adecuadas. Para las Camelias es muy importante gozar de un entorno fresco y húmedo, un suelo con un pH ácido rico en humus y que filtre bien el agua.

También se le puede añadir al suelo una capa de tierra de brezo, castaño o turba rubia para acidificarlo. No deben regarse con agua del grifo, hay que procurar no regarlas con agua calcárea, la ideal es el agua de lluvia. Si no queda más remedio puede utilizarse agua del grifo con unas gotas de vinagre que mitigue el efecto del calcio, tan nocivo para estas plantas.

Necesita un riego constante durante el verano y en invierno debe ser moderado ya que bastará con rociar la planta de manera habitual.

Florecen principalmente según la variedad, en otoño, invierno o a comienzos de la primavera, lo hacen en una extensa variedad de formas, tamaños y colores. Carecen de fragancia.

La especie más populart y cultivada de manera ornamental es la Camellia japonica, también conocida como Camelia común.

Ésta proporciona una mata de flores en una amplia gama de estructuras, incluyendo flores simples, semidobles, con forma de anémona, dobles y con forma de peonía, o forma de rosa; algunas de ellas tienen un tamaño entre 5 y 12 cm.

Las flores de la Camelia gozan de una amplia gama de colores, entre las que se encuentra el blanco, rojo, diversas tonalidades de rosa, además de jaspeados e incluso una interesante variedad amarilla.

Para ayudar a que se desarrollen nuevos brotes, hay que abonarla con pequeñas dosis de fertilizante ácido, cada tres semanas en el periodo que va desde junio hasta mediados de agosto.

La multiplicación de la camelia se puede practicar bien por acodo, esqueje, injerto o semillas, pero el método más adecuado consiste en realizarlo en agosto a partir de esquejes sin yemas florales.

La poda consiste en cortar las ramas que crecen desordenadamente, justo después de realizar el trasplante, o cuando se comience a abonarlas.








2 comentarios:

ismael dijo...

gracias por tu reportaje acerca de la camelia

ismael dijo...

agradecerles que sigan haciendo este tipo de reportajes ya que algunos de los que nos gustan las plantas no conocemos nada de ellas y buscamos la forma de protegerlas para su buen desarrollo,tengo un arbusto de camelia rosa con blanco y apenas empezo a florecer.