--FICHAS DE PLANTAS
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Acalypha wilkesiana

Nombre común: Acalifa

Este arbusto siempre-verde de crecimiento erguido, consigue alcanzar algo más de 3 m de altura. Es nativo de las islas del Pacífico y se cultiva por sus espléndidas hojas muy ornamentales.

La belleza de esta planta proviene de sus buen número de variedades con hojas de diferentes tamaños, colores y formas; incluso en ocasiones una misma planta logra tener hojas de diferentes tonalidades.

Los distintos cultivares poseen hojas muy vistosas que pueden tener un tamaño entre los 5 cm de longitud hasta los 20 cm. Su cultivo es tremendamente fácil y rápido.

En la coloración existe una amplia variedad como por ejemplo: toda la gama de bronces, dorados, verdes, rojizos, crema, etc, además, otras gozan de vistosas manchas asimétricas en distintas tonalidades o con los márgenes de color crema-amarillento, la variedad es infinita.

Las flores están reunidas en largas inflorescencias, pero con muy poco atractivo estético. Generalmente la insignificante floración pasa desapercibida porque queda oculta entre el colorido follaje.

Es fácil verla en muchos de los jardines de la costa Mediterránea, donde se cultiva de manera habitual debido a la cálida climatología de esta zona y que es la más adecuada para la mayoría de plantas de esta familia.

Se suele plantar como arbusto aislado, o bien, para que de colorido en un conjunto agrupada con otras especies de plantas.

La Acalifa se puede establecer de modo excelente en una maceta grande; puede situarse en interior pero, habrá que aportarle una considerable cantidad de luz y buena ventilación.

Cultivarla en maceta facilita el traslado a un espacio más cálido durante el invierno; en esta época es conveniente mantenerla resguardada de las heladas.

Durante el verano necesita emplazamientos de semi-sombra, mientras que en invierno y en las regiones con temperaturas invernales moderadas puede permanecer en el exterior y a pleno sol sin ningún problema, aunque es preferible que disponga de cierto abrigo ante los fuertes vientos.

Prefiere una atmósfera húmeda al igual que el sustrato, pero que éste drene bien para que no se sature. En verano es beneficioso humedecer con agua las hojas a diario.

En el periodo de máximo crecimiento se debe abonar cada diez días aproximadamente. Le favorece un recorte en las puntas de los tallos de crecimiento para conseguir que se desarrolle de forma compacta.

Su multiplicación es realmente sencilla, se efectúa por medio de esquejes terminales mantenidos en un ambiente cálido, en una mezcla de turba y arena.

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