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Cambio de maceta




Resulta inevitable que más tarde o más temprano una de nuestras plantas haya crecido demasiado y necesite un tiesto mayor.

La mejor época para realizar esta operación es durante la temporada de crecimiento, entre abril y septiembre, cuando las plantas se adaptan más fácilmente.



Si la planta no es demasiado grande el traslado de su maceta directamente a una nueva no resulta demasiado complicado, por ello no hay que esperar a que el ejemplar crezca en demasía.

Sin embargo, cuando el ejemplar es de gran tamaño la cuestión es diferente y el método convencional puede presentar algunas dificultades que a menudo dan como resultado una planta descentrada o colocada en una esquina de la maceta.

En primer lugar hay que seleccionar un buen sustrato y nunca utilizar tierra sin esterilizar del jardín, de esta forma ofrecemos a la planta un equilibrio nutritivo y sano, sin plagas ni enfermedades.

También es importante la elección del tiesto, no hay que tener la tentación de usar una maceta demasiado grande pues tampoco es beneficioso para la planta.

Las macetas de plástico son baratas y limpias pero las de barro o terracota debido a su porosidad evitan acumulaciones de agua que perjudican tanto a las raíces.

Además el peso de este tipo de macetas proporciona a las plantas grandes una mayor estabilidad.


Schefflera antes y después del cambio de maceta


Una vez elegido el nuevo tiesto y el sustrato, se riega la planta uniformemente y se golpea con suavidad el viejo tiesto para que salga el cepellón. Este es un buen momento para examinar el cepellón o lo que es lo mismo: el conjunto de raíces y tierra .

Si el sustrato está demasiado apretado, se abre ligera y suavemente las raíces para facilitar su desarrollo en el nuevo medio, pero con precaución de no dañarlas.

Para facilitar el desagüe hay que colocar en el fondo de la nueva maceta unas cuantas piedrecillas o fragmentos de algún tiesto roto.

Se añade cierta cantidad de tierra, se coloca la planta y se llena el espacio vacio con tierra, utilizando las manos y comprobando que no quedan espacios de aire.

Conviene golpear la base de la maceta con el suelo, con el fin de que la tierra asiente bien alrededor del cepellón.

Hay que regar ligeramente, no es bueno regar en exceso cuando la planta se está adaptando a su nuevo contenedor y está desarrollando todas sus raíces en la tierra nueva.

El arreglo de superficie es una labor se que realiza sobre plantas que han crecido demasiado y no se puede seguir cambiándolas de maceta, o bien que resulta difícil encontrar un macetero mayor de donde está creciendo.

En estos casos es cuando es preciso realizar un arreglo de superficie, esto ayudará a mejorar la situación de la planta.

Consiste en rastrillar con suavidad la tierra superficial, retirando entre 2 y 5 cm de material, teniendo en todo momento mucho cuidado de no dañar las raíces y reponiendo el sustrato viejo por uno fresco.





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