--FICHAS DE PLANTAS
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Guzmania lingulata


Nombre común: Guzmania

Este género se llama así, en honor de Anastasio Guzmán, naturista español del siglo XVIII.

Es un llamativo grupo de plantas exóticas y tropicales originario de una zona muy extensa de las selvas de las Antillas y de las zonas noroccidentales de Sudamérica.

Aunque son plantas epífitas son tratadas generalmente como si se desarrollasen en el suelo.

Como todas las Bromelias, las hojas de la Guzmania crecen en forma de roseta sin tallo; las bases de las hojas están curvadas hacia dentro y se superponen unas sobre otras, formando una cavidad que conserva el agua en el centro de la planta.

Afortunadamente la Guzmania es una planta muy fácil de cuidar y, siempre que se riegue adecuadamente no sufrirá complicaciones.

Esta planta herbácea, perenne se cultiva por su follaje decorativo y sus inflorescencias de colores claros, con brácteas que crecen en el centro de los rosetones de hojas lineales, de color verde satinado y con forma de espada.

La inflorescencia surge en verano y está compuesta a base de brácteas rojas que se abren a modo de grandes pétalos, mientras que las centrales es de donde emergen las pequeñas flores blancas con las puntas amarillas.

Las flores son realmente efímeras y es difícil que florezca en el exterior de un invernadero.
Requiere una luz abundante para conservar los colores de las brácteas intactos durante todo el tiempo que se pueda.

El alimento que necesita se le puede proporcionar cada cuatro semanas, añadiendo unas cuantas gotas de fertilizante muy suave al agua de regar el receptáculo central, que se debe mantener siempre lleno de agua, cambiándola de vez en cuando para mantenerla limpia y fresca.

El receptáculo o urna es lo que interesa que tenga continuamente algo de agua, sin embargo, el sustrato sólo se debe regar de forma muy esporádica y moderadamente; un sustrato demasiado mojado pudrirá con rapidez la planta.

El agua es conveniente que esté libre de cal y no esté demasiado fría.

Tolera las temperaturas altas, pero si bien agradece el calor, necesitará una dosis elevada de humedad ambiental humedeciendo las hojas con frecuencia.

Prefiere una posición sombreada.

Las Guzmanias florecen sólo una vez, pero producen vástagos que pueden florecer al año siguiente.

Las rosetas que han florecido han de cortarse, ya que ello provocará el crecimiento de los vástagos.

A finales del otoño, después de la floración, el follaje de la planta comenzará a marchitarse y a perder color; es el momento de cortar la roseta marchita a 5 cm de la base de la planta, cuidando de no dañar los vástagos.

Luego se sigue cuidando hasta la llegada de la primavera, que habrá que quitar los vástagos con cuidado y plantarlos individualmente en macetas pequeñas, usando un sustrato con base de turba y mezclado con una cantidad igual de arena gruesa.

Las nuevas plantas precisan una posición ligeramente umbría y libre de corrientes de aire. La planta madre se puede tirar, ya que no volverá a florecer.

A la hora de comprar una Guzmania hay que buscar una planta con una cabeza de flor fresca y llamativa.

Hay que buscar también cualquier signo de vástagos que se estén formando en la base de la planta; cuantos más hay, mayor número de plantas se tendrán al año siguiente.

Es posible encontrar en centros especializados, otras variedades con inflorescencias bastante dispares, tales como la Guzmania conifera.



Guzmania conifera
Produce una roseta de generosa talla ya que alcanza los 90 cm de altura, con hojas rígidas en forma de lengua.
Sus cabezas de flores, que aparecen al final del verano, son largas y en forma de cono; brácteas de color rojo brillante con los extremos naranja que rodean las pequeñas flores.


Bromelias, especies y variedades


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