--FICHAS DE PLANTAS
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Anemone blanda

Nombre común: Anémona blanda


Es un género de plantas Anemone toma su nombre del griego ánemos, viento, porque sus frágiles pétalos son movidos por éste a su antojo.

Comprende además de las numerosísimas variedades, cerca de unas 150 especies espontáneas en la zona templada septentrional.

Dentro de los diferentes tipos de flores que ofrece este género, encontramos flores de una amplia gama de colores, que se consideran generalmente como excelentes para corte y la confección de deliciosos ramos desenfadados.

Esta es una planta tuberosa de crecimiento dinámico y porte compacto, excelente para situaciones de sombra parcial o de pleno sol, siempre que incida de forma moderada sobre la planta.

En los periodos veraniegos de máximo calor es preferible situarla en zonas sombreadas, ya que el intenso sol de esa etapa estacional puede quemarla.

La A. blanda pertenece a la familia de las Ranunculaceae. Pese a su reducido tamaño, produce un extraordinario efecto cuando se cultiva en una rocalla, en macetones o en una zona de césped.

Es una planta indiscutible para todo tipo de jardines donde añadirá una nota alegre y colorista, sobre todo si se utiliza una paleta de tonos mezclados.

La alegre floración tiene una gran semejanza física con las margaritas; cada flor posee una veintena de pétalos de coloración azul púrpura, además, la gama se amplia con otras variedades de color blanco, rosado o azul intenso, incluso variedades de mezcla entre ellos.
Las flores surgen de manera solitaria, sobre tallos erguidos de unos 15 ó 20 cm de altura y que sobresalen del conjunto de la mata.

Las flores muestran un magnífico contraste con el verde potente de las hojas; éstas son anchas y están profundamente hendidas.

La mejor situación para la Anemone se encuentra debajo de arbustos o de plantas más altas, donde puedan encontrar una ligera sombra.

Es conveniente regarla regularmente, pero sin excesos que saturen el terreno.

El suelo para su cultivo debe tener un buen drenaje, con una retención equilibrada de humedad, para que no resulte sobradamente húmedo.

En otoño, una vez marchitas la partes aéreas, se extraen los tubérculos del suelo y se conservan en un lugar bien seco.
Los tubérculos son pequeños; pueden conservarse incluso tres años si están en condiciones muy secas.

Los tubérculos deben plantarse a una profundidad de 5 a 7 cm y distanciados a unos 15 cm; antes de plantar se pueden mantener humedecidos durante unas cuantas horas.
La operación de sembrado se hace en noviembre para que den flor en primavera; en abril o mayo par que florezcan en julio. Una vez las plantas estén bien enraizadas son bastante tolerantes a las bajas temperatura.


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