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18.5.11

Cochinilla algodonosa


La cochinilla algodonosa es uno de los insectos mas comunes en las plantas de interior. En su etapa adulta parece una cochinilla aplastada, está recubierta por un polvo blanco que le sirve de protección. Resulta difícil de detectar porque se instalan en las partes menos visibles de las plantas.

El primer signo de que la planta está habitada por la cochinilla es la aparición de unas pequeñas burbujas blancas y lanosas en los nudos y la cara inferior de las hojas, cerca de los nervios.

Cuando la plaga está ya muy avanzada, se las encuentra en grandes cantidades sobre los nuevos brotes y el daño puede llegar a ser muy grave.

Es una plaga frecuente y muy característica de las plantas de interior debido a los ambientes secos, que es su principal caldo de cultivo.

Una habitación por muy bien ventilada que esté, nunca puede competir con el aire libre de una terraza o jardín. Cuando suben las temperaturas la cosa se complica, sobre todo en las zonas más secas.

La sustancia vellosa de color blanco que segrega esta plaga le sirve para ocultar bajo ella los huevos, lo que hace que la planta atacada se torne pegajosa y proclive a desarrollar el moho negro.

Aunque es sencillo de combatir a la cochinilla algodonosa, una vez que aparece se extiende con facilidad. En el momento que comienza esta plaga a instalarse en una planta es necesario retirarlas cuanto antes.

Para acceder a los lugares más difíciles es bueno utilizar bastoncillos de algodón o un pincel empapados en alcohol desnaturalizado; limpiando bien las zonas donde se encuentren los insectos jóvenes y los adultos.

Esto, siempre la planta esté atacada levemente, cuando el ataque es más serio, hay que rociar toda la planta con un producto específico, de fácil adquisición en el mercado.

Para exterminar por completo la plaga es necesario repetir el tratamiento dos o tres veces con un intervalo aproximado de 10 a 14 días. Hay que quitarlas una a una, ya que una sola cochinilla que sobreviva será el punto de partida para un nuevo a taque a la planta.

Hay que recordar que siempre que cualquier planta es atacada por una plaga, es imprescindible mantenerla alejada del resto de plantas sanas y vigilar a diario el envés y axilas de las hojas.

Otro tipo de cochinilla es la llamada cochinilla de escudo, son unos insectos que parecen verrugas muy pequeñas y de color marrón, que se pueden encontrar tanto en los tallos como en las hojas; generalmente se agrupan alrededor de los nervios, en la parte posterior de las hojas.

Estas verrugas son, en realidad, las cápsulas que contienen los huevos; éstos se incuban dentro de dichas cápsulas, que luego sirven de incubadoras para los pequeños insectos y los protege contra el ataque de otras especies.

Recién nacida, la cochinillas de escudo es plana y muy pequeña, de color paja pálido y casi transparente. Cuando sale de la coraza protectora, se busca un lugar donde poder alimentarse; cada individuo se adhiere a la superficie de un tallo o de una hoja y comienza a excretar melaza y a succionar los jugos de la planta.

Cuando la invasión es abundante, los nuevos brotes se deforman y llegan a ser destruidos completamente.

Para combatirlos hay que raspar con un objeto fino y duro, todos los insectos visibles, a continuación lavar la zona con una esponja mojada en agua jabonosa, luego rociar con un insecticida específico.

Para mantener alejada a la cochinilla se puede pulverizar las plantas más susceptibles de ser atacadas por ella a partir de marzo cada tres semanas, con un insecticida a modo de tratamiento preventivo.





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