Fichas de plantas (no cactus)
               


27.7.10

Necesidades de las plantas de interior

Cuidados básicos

En el interior de un piso las plantas encuentran unas condiciones ambientales diferentes a las condiciones óptimas que necesitan para crecer.

Su entorno natural es muy diferente al de un entorno de interior, por eso, cuando queramos adornar la casa con ellas, tendremos que tener en cuenta factores tales como la  luz,  temperatura y  humedad que le ofrece el lugar donde irán colocadas.
Recomendaciones a tener en cuenta:


La luz para las plantas - Las plantas verdes necesitan de luz para poder desarrollarse, pero habrá algunas que precisarán más cantidad que otras, dependiendo del tipo o especie de planta que se trate o incluso de la edad de la misma, pues una planta joven necesita menos luz que una más vieja.
Las que necesitan o soportan la luz directa del sol deberemos colocarlas cerca de las ventanas e incluso algunas pueden estar en el exterior, pero previamente deberemos haberlas acostumbrado paulatinamente.

La falta de luz en las plantas situadas a una excesiva distancia de la fuente luminosa, se manifiesta en un alargamiento y debilitamiento de los tallos, en la palidez y amarilleo de las hojas, las cuales se atrofian y acaban cayendo prematuramente.
Hay otro tipo de plantas que prefieren la sombra y nunca deberíamos dejarlas a pleno sol, salvo en los meses de noviembre a enero cuando los rayos del sol son más suaves.
Para este tipo de plantas, una luz muy violenta resulta muy perjudicial, provoca que los brotes nazcan más pequeños y las hojas pierdan su color; los rayos directos del sol hacen aparecer manchas amarillas en las hojas e incluso su enrojecimiento.

El agua y la humedad del aire  - Las exigencias de las plantas en lo referente a la humedad del medio de cultivo, también vienen determinadas por el origen geográfico y variarán a lo largo del año.

La humedad del aire es uno de los factores más importantes para el cultivo de las plantas de interior y sus cambios dependen directamente de la temperatura, ya que al elevarse ésta, produce una disminución de la humedad ambiental.

La planta experimenta una evaporación del agua de sus partes altas, el crecimiento es más lento, pueden aparecer deformaciones, las hojas se enrollan y se caen y las flores y los frutos se secan.

La temperatura - La temperatura óptima es aquella con la que la planta desarrolla mejor sus distintos procesos de crecimiento y puede variar a lo largo de su vida.

La temperatura más adecuada para el proceso de multiplicación suele ser superior a la necesaria para el crecimiento posterior, siendo un factor determinante el origen geográfico de la planta.

Siembra -
Para la siembra y germinación de semillas la temperatura puede oscilar entre los 16 y 25º C. Para formas de reproducción vegetativa, como son el método por esquejes o la división de plantas, oscila, para la mayoría de las plantas de interior entre 18 y 26 grados centígrados. Las plantas jóvenes necesitan una temperatura de 3 a 5ºC más alta que las plantas adultas.

La floración exige también temperaturas más altas.
La falta de calor retrasa el crecimiento, habitualmente las hojas amarillean y cuando además las temperaturas son muy bajas, las plantas con mucho agua presentan manchas blandas y negruzcas.









1 comentario:

victor hugo dijo...

Mil felicidades una pagina muy interesante y educativa, yo tengo muchos bonsais de diferentes especies hugui52