Fichas de plantas (no cactus)
               


7.6.09

Utilización y tipos de fertilizantes



A partir del mes de abril, ya es el tiempo de ir abonando en general a todas nuestras plantas de exterior, interior, arbustos, etc. Las plantas de floración otoñal o invernal se comienzan a abonar más adelante.

Esencialmente lo que hacen los fertilizantes es nutrir y mantener un equilibrio químico en la plantas. Si están bien alimentadas crecerán más frondosas, lozanas y fuertes; asimismo, las plagas y enfermedades lo tendrán más difícil a la hora de atacarlas ya que aumentamos su mecanismo de defensa.
El empleo de fertilizantes se debe administrar en los momentos de mayor necesidad, como es el inicio de la primavera, en pleno crecimiento o floración. Existen diferentes tipos de abonos así como de empleo.
Los abonos sólidos se presentan en forma de granulado, pastillas, clavos o bastoncillos. Todos ellos, se colocan o mezclan con la tierra; liberan los nutrientes gradualmente, son de mayor duración y la planta tarda más en aprovecharlos. Dentro de este grupo se encuentra los de liberación lenta, con una duración de hasta tres meses.
Los Abonos líquidos estos son de los más utilizados por su fácil uso, se añaden al agua de riego y son ideales para las plantas cultivadas en macetas o jardineras. Son de efecto inmediato porque las plantas lo absorben fácilmente.
Los abonos foliares se usan como complemento a la alimentación del sustrato, dan exuberancia a las plantas cuya belleza radica principalmente en sus hojas. Se rocía sobre las hojas y es de efecto rápido.
Abonos de ayuda como los regeneradores, estimulantes, o el quelato de hierro que pueden necesitar muchas plantas durante su crecimiento como los ficus o las acidófilas.

Abonos especiales para plantas

Acidófilas →Azaleas, Hortensias, etc.
Plantas de flor →Anuales
De hoja verde →De interior
Cactáceas →Crasas y cactus


Sumando a esta variedad de fertilizantes, podemos encontrar en el mercado una buena selección de abonos con formulaciones específicas para plantas determinadas, como por ejemplo: Bonsáis, Orquídeas, Flor de Pascua, trepadoras y enredaderas, Rosales, Geranios, Hortensias o Palmeras; además de los que se utilizan para el Césped, Frutales o la Agricultura.

Ciertamente, muchos de los fertilizantes para plantas específicas se pueden sustituir por otro generalista. Pongamos por caso que tenemos abono para plantas acidófilas y necesitamos abonar un ejemplar de hortensia, no es necesario comprar el específico para esa planta, se usa el de acidófilas y listo.

Para una correcta alimentación de las plantas se debe seguir estrictamente las instrucciones de la etiqueta ofrecidas por el fabricante y, nunca tener la tentación de añadir unas gotas de más.

Una buena pauta a seguir es emplear un poquito menos de fertilizante de lo que indique la etiqueta, o añadirlo en un poco más de agua. En cuanto a las plantas que se sospeche que puedan estar enfermas, no se deben abonar, los fertilizantes no curan, su misión es sólo alimentar.
Lo normal es que una vez abonadas nuestras plantas, no necesitan ser abonadas de nuevo hasta pasado unos diez días aproximadamente. Siempre es mejor que pasen cierta necesidad de nutrientes, a que nos excedamos y perjudiquemos nuestro cultivo.

El excederse en la cantidad o en los tiempos de abonado, termina por quemar las raíces y con ello matando a la planta.
Si se ha trasplantado un ejemplar añadiéndole nuevo sustrato, no será necesario abonar esa planta en las próximas semanas, dado que la tierra nueva contiene los nutrientes necesarios para mantener al ejemplar al menos un par de meses.






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