--FICHAS DE PLANTAS
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Phlomis fruticosa

Sinonimia: Phlomis portae - Beloakon luteum - Phlomis pichleri

Nombre común:   Flomis - Salvia de Jerusalén - Salvia amarilla

Este extenso género, que cuenta con más de 100 especies diferentes, se compone de grandes plantas herbáceas vivaces o arbustos densamente cubiertos de pelillos o lanosidad, característicos del grupo.

Originaria de las regiones mediterráneas y del sur de Europa, donde su presencia por doquier es acostumbrada, no en vano, es la especie más cultivada.

Pertenece a la familia de las Lamiaceae, con anterioridad llamada Labiatae, y que resulta uno de los mayores grupos botánicos.

Organiza un arbusto vigoroso de constitución media, pues alcanza entre 1 y 1´5 m de altura, con ramas algo desparramadas, recubiertas de pelusilla de color gris.

Esta Flomis disfruta de unas hojas perennes, que crecen de modo opuesto, son rígidas y rugosa, lo que le confiere un tacto áspero y poco agradable; el envés es tomentoso y blanquecino.

La textura de las hojas recuerda la de la Salvia, de ahí que se la conozca de manera común como Salvia de Jerusalén.

Las flores son de color amarillo intenso, agrupadas en verticilos al final de las ramas; aparecen generalmente durante el mes de junio (hemisferio norte).

Es una planta rústica en todos los aspectos excepto en lo que al clima se refiere, aun siendo su follaje permanente, puede llegar a morir en las zonas de inviernos fríos o con heladas frecuentes.

Por esta razón, en esas circunstancias, es aconsejable proporcionarle un emplazamiento lo más abrigado y protegido posible, ya sea con una orientación adecuada, o mediante algún sistema artificial, como cubrirla con arpillera o plástico.

Se amolda a todo tipo de suelos y terrenos, siempre y cuando sean permeables, porque la humedad constante en las raíces puede afectarle de tal manera que concluya con la muerte de la planta.

Para que la Flomis se desarrolle adecuadamente es mejor ofrecerle un suelo ligero, fértil y bien drenado.

Requiere emplazamientos soleados, a ser posible protegido de los vientos fríos, soporta bien la media sombra.

Como norma el arbusto no requiere de podas y crecerá perfectamente con buena forma y florecerá regularmente, pero si es necesario la tolera sin contrariedades.

No tiene problemas de arraigo y puede realizar en diferentes periodos del año, pero, la mejor época son la primavera o el otoño, después o antes de los fríos invernales.

Puede reproducirse mediante la siembra de semillas, operación que debe efectuarse en primavera, en un semillero cubierto.

La otra fórmula puede ser más sencilla de llevar a cabo, utilizando esquejes.

En este caso se toman los esquejes en verano, se introducen en macetas con un compuesto de turba y arena a partes iguales, hasta que pase un año no se pueden poner en su lugar definitivo.



Phlomis russeliana


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