--FICHAS DE PLANTAS
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Clivia cyrtanthiflora

Nombre común: Clivia


Es una planta rizomatosa y naturaleza perenne, adecuada para espacios ajardinados sombríos. Se tata de un híbrido entre dos especies del grupo, estas son: la Clivia miniata y la Clivia nobilis.

El género proviene del sur de África y muchos de sus componentes han llegado a ser muy apreciadas por los jardineros dada su facilidad de cultivo y sus pocas exigencias de mantenimiento.

En zonas donde las temperaturas invernales son suaves como sucede en gran parte de las regiones Mediterráneas se la puede mantener sin ningún problema en el exterior durante todo el año.

Se puede cultivar en macetas, pero donde más destacará es en suelo de jardín congregando un buen número de matas. En general las Clivias florecen en emplazamientos de sombra donde pocas especies florecerían.

La mata está formada por largas hojas planas con la punta redondeada, con un típico color verde oscuro, erguidas, con tendencia a arquearse ligeramente y que parten de un manojo de raíces carnosas.

Produce desde el centro del follaje fuertes pedúnculos que pueden alcanzar los 60 cm de largo, al final de los cuales culminan grandes umbelas de flores colgantes.

Las flores son tubulares y su color anaranjado es realmente llamativo y contrasta enormemente con el verde intenso del follaje.

Las Clivia suelen florecer en primavera, aunque las plantas viejas y más fuertes tienen una segunda floración al inicio o mediados del otoño, dependiendo del clima del lugar.

Conforme las flores desaparecen emergen unos frutos redondeados que al madurar adquieren un color rojo anaranjado. Los frutos tardan mucho en madurar y permanecen en la planta durante meses, guardan en su interior entre 2 y 4 semillas.

En periodos de calor, la planta necesita riegos generosos que mantenga húmedo el terreno, mucho más moderado en otoño e invierno, estos se deben ir aumentando de una forma gradual a medida que también se vaya intensificando la temperatura.

En época de calor será beneficioso humedecerle las hojas para mantenerlas limpias y frescas.

La Clivia no es una planta que sea demasiado exigente en cuanto al riego, es suficiente con que el sustrato este moderadamente húmedo, no se debe regar con exceso ya que las raíces se pudren con relativa facilidad.

De marzo a septiembre hay que añadir cada quince días una solución de abono al agua de riego que sea rico en fósforo.

Se reproduce a través de la división de la mata, tratando siempre las raíces con el mayor cuidado posible. La propagación mediante semillas es algo lenta y las flores pueden tardar varios años en manifestarse.

Se debe trasplantar cada tres o cuatro años a una maceta sólo un poco mayor, conviene que la Clivia tenga las raíces algo comprimidas, este proceder origina plantas con una rica floración.


Clivia miniata


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