--FICHAS DE PLANTAS
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Proteger las plantas en otoño



A principios de octubre ya se va notando el cambio de temperatura que deja atrás la calidez del verano (en el hemisferio norte), por lo que es tiempo de ir preparando nuestras plantas de cara a una época desapacible, y rigurosamente fría en muchas zonas.

Ahora que el frío se intensifica, los cambios de temperatura pueden perjudicar a las plantas menos resistentes, por eso, es fundamental protegerlas.

Es el momento de aislar la terraza, balcón o zona del jardín para proteger los ejemplares de las heladas nocturnas.

Una planta cultivada en maceta es siempre más sensible que esa misma planta cultivada en el suelo de jardín. Eso sí, es más fácil protegerla, especialmente del frío.

Dentro de casa es más sencillo mantenerlas a salvo, pero no siempre es posible por falta de sitio.

Las macetas que están en el exterior y descansan en el suelo es frecuente que se hielen las raíces o se pudran en zonas muy lluviosas, ya que están en permanente contacto con el pavimento mojado.

Esto se evita fácilmente calzando las macetas con unas calzas de barro o de otro material que se puede encontrar en centros de jardinería.

Agruparlas es un buen método, colocando las más pequeñas o delicadas delante de las que sean altas y más robustas.

Las plantas de menor tamaño se pueden colocar sobre mesas, repisas o todo tipo de soportes, siempre de un material más cálido, como una plancha de corcho.

Para protegerlas del viento, especialmente si es frecuente en la zona, es conveniente crear una cortina o pantalla resistente al viento y aislante del frío.

En los centros especializados encontramos rollos de protección muy prácticos y de diferentes medidas, fabricados en materiales muy resistentes a las inclemencias del tiempo tales como cañizos de caña natural , brezo recubierto de alambre, rulos de paja, film de burbujas, etc.

La protección en los ejemplares se debe dejar durante toda la temporada en regiones de inviernos severos.

La raíz es la parte más sensible de una planta; una vez dañada por el intenso frío tiene muy pocas posibilidades de recuperarse. La parte aérea, en cambio, puede regenerarse después de sufrir daños con relativa facilidad.

En general una poda suele ser más que suficiente para librar al ejemplar del tejido seco o muerto y permitir que se regenere y reviva.

Los contenedores se pueden forrar con un material cálido y aislante, como tela de fieltro o de saco. De esta forma las raíces están a salvo de las heladas y con ello, toda la planta.

A partir de ahora es tiempo de ir disminuyendo la cantidad de agua en el riego progresivamente. Durante este mes generalmente se realiza el último abonado a las plantas de interior, debido a que pronto iniciarán un periodo de reposo.



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